Trovador
Trovador, romancero, tu oda al amor, disculpando el asalto a los pilares del ruido del tránsito inútil Sur-Norte, me alegras cada mañana, me ilusionas. Cuando acostumbrados a ruidos, a las noticias de la radio, al run run del odio, de la separación, de marcar fronteras, de hacer de menos, de creerse mejor, de sólo violentar, de regocijarse en el odio... apareces. Nadie se siente ajeno, ahí está tu sello. Trasmites unión. Porque si la esencia del hombre como animal es proteger, odiar a lo ajeno, necesita diferenciarse con una lengua o un símbolo o un color. Pero tu cantas a la convivencia que niega la ruptura en virtud de la libertad. Cantas a la unión al mestizaje ¡Bendita tu munición! Porque cada mañana arrancas una sonrisa y no recargas la batería de la violencia que hoy otros se congratulan en mantener. Trovador, romancero, inúndanos, inúndanos... sin ti no habrá reconciliación. De la alegoría de los lazos que rompen a la alegoría de la ciudad plural donde nadie es más ni nadie es menos... de corazón.
